La evaluación desde hace mucho tiempo siempre ha solido ser igual. Estudias unos contenidos, un tema, una lección y después haces el examen en referencia a eso.
Al principio de curso se evalúa para ver qué conocimientos tienen los alumnos de las diferentes materias, pero tampoco podemos encasillar a los alumnos por ello, ya que tampoco podemos fiarnos 100% ya que pueden estar nerviosos, tener un mal día...
Poco a poco se ven nuevas maneras de evaluar. Hace años era impensable ver a los alumnos evaluarse a sí mismos o evaluando a compañeros. Ahora estas dinámicas son más habituales en nuestras aulas y se está viendo que las evaluaciones entre iguales o por sí mismos son más motivantes e incluso, a veces, más tenido en cuenta por los alumnos.
Las valoraciones de otros docentes, los alumnos, las familias, incluso agentes externos deben ser valoradas y tenidas en cuenta para mejorar entre todos ese aprendizaje.
La evaluación, al final, es lo que se tiene más en cuenta para todo: ser valorado, sacar un título... Por ello debe tener un tiempo importante de dedicación por parte de los docentes y de los alumnos. Así mismo hay que ir poco a poco inculcando que la calificación no es el todo, que hay mucho más detrás.

No hay comentarios:
Publicar un comentario